¿Quién dijo que debemos tener una opinión de todo?

En esta época del año se viene toda una temporada de premios en distintos campos como deportes, música o cine, y las criticas no se hacen esperar. En la actualidad cualquier persona tiene alcance a Internet y las opiniones de hoy en día no se quedan solo en el grupo de amigos o los familiares, ahora tenemos a las redes sociales para expresar nuestro gusto o inconformismo por quien ganó equis premio  o quien perdió y “merecía ganar”.

Hace poco se celebró el Miss Universe, y por supuesto, las criticas en Twitter y Facebook estuvieron por doquier. Personas criticando a quienes veían este tipo de concursos o personas criticando a quienes criticaban a los que veían el concurso, pero a fin de cuentas, gente juzgándose solo por un reinado de belleza.
¿Por qué simplemente nos nos relajamos y aceptamos que hablar de cierto tema no quiere decir que estamos cegados a todo lo demás?. Ver un reinado de belleza no hace que se me olviden los conflictos de Colombia, ver el Super Bowl no quiere decir que me olvidé del hambre de los niños en la Guajira y tampoco me hace menos colombiana por ver algo de otro país. Solo son programas de entretenimiento, no hay pecado alguno. Para mí, el error está cuando se enfoca toda la atención en un solo suceso y se cierra la mente a todo lo demás.

Es genial que con Internet y las redes sociales nos podamos comunicar y tengamos quienes escuchen o lean nuestras opiniones, pero tener un perfil en Twitter no te hace acreedor de la verdad absoluta, es más, ¿quién dijo que debemos tener una opinión de todo?. Aceptemos que las cosas que nos gustan son buenas para nosotros pero no tienen que serlo para los demás, y que las cosas que no nos gustan no son malas, solo no nos gustan y ya.

¡Año nuevo, vida nueva!

Cada vez que empieza un nuevo año estamos llenos de energía y con un montón de propósitos que, si somos sinceros, van a ser abandonados a mitad de camino por distintas razones. No digo que nadie cumpla lo que desea en su  vida, pero a lo que voy es: ¿Realmente mis propósitos de año nuevo son alcanzables?.

Esta bien hacer una lista de lo que queremos lograr en un nuevo año, pero hagamos propósitos que verdaderamente vayamos a cumplir. Paguemos la mensualidad en el gimnasio si realmente tenemos las ganas y el tiempo para ir, si no es así  mejor busquemos otras formas de ejercitarnos. Compremos el celular o carro nuevo si en verdad lo necesitamos y tenemos el dinero para adquirirlo, sin tener que dejar de comer.
La sociedad en que vivimos nos obliga a hacer y tener cosas nuevas cada vez que comienza un año nuevo porque eso significa avance o triunfo en la vida de una persona, pero si no lo hace, si es una persona estancada en las mismas cosas es sinónimo de fracaso.
“Hacer las cosas por ti y para ti” es una de esas tantas frases cliché que existen, pero de las más ciertas. Nos pasamos la vida haciendo planes, deseando cosas y logrando metas para demostrar a los demás que somos exitosos, esperando que nos admiren, cuando lo realmente importante, es lo que uno quiere hacer con su vida.

Por eso en este 2015 que recién empieza, antes de comenzar a trabajar por los propósitos que te hiciste el 31 de diciembre, revísalos nuevamente y piensa si en verdad es lo que tu quieres hacer este año o es lo que los demás esperan que tu hagas.

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